jueves, 30 de junio de 2011

Cuestión de prioridades

"Te estas haciendo grande"..., una frase que nos dicen a menudo, pero que la persona que te la dice cree que no eres tan grande, que eres joven y que estas en la flor de la vida, cree también que vives bien, que disfrutas todo y que no te preocupas por tu futuro....

Vemos a nuestro padre y a mi madre y les veo casados, con hijos ya un poco "grandes" (como he dicho), su trabajo, "han hecho su vida", solo les queda ver a su hijo (yo) y su hija ver como hacen las suyas... pero no se hacen una idea del miedo que me apodera, que nos apodera mejor dicho.... tenemos mil pensamientos, mil caminos, pero la cosa que tenemos más clara es que solo podemos elegir un camino, porque lo tenemos que recorrer solo nosotros, tenemos miedo de fracasar, miedo de no dar la talla, mucho miedo, pero mucho, mucho lío de cabeza, un día piensas esto y al siguiente lo piensas todo completamente al revés...,

Lo mejor y peor de esta vida es que, cuando menos te lo esperas... ZAS.. pasa algo, puedes decir pensar que esa cosa sea buena o mala... pero sus consecuencias son las que te marcan, por eso no hay que pensarlo tanto....aunque todos sabemos que es muy fácil decirlo...

Mi experiencia en la vida, mis fracasos y mis momentos de mayores lágrimas me enseñaron que hagas lo que hagas, has lo que te gusta y sobre todo, haz lo que te haga soñar, nadie dijo que lo fácil fuera divertido, ni que lo divertido fuera lo fácil.

Estos 4 años han sido indescriptibles... somos de los pocos estudiantes que podemos decir que estudiamos y hemos estudiado la licenciatura esa que pusimos como primera opción en la casilla de la pre inscripción para selectividad, somos muy grandes, nadie nos puede quitar el prestigio que tenemos, porque vamos a trabajar en lo nuestro, porque somos buenos, lo hemos demostrado y lo vamos a demostrar y que cada vez que duden de nosotros nos valga para volvernos más fuertes todavía.

"Suerte, aunque se que no la vais a necesitar".

Un besazo!

martes, 28 de junio de 2011

¿Cuánto llevas vivido tú?


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.
Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Mario, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Teresa, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.
Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido