Amor. Palabra que muchas veces encierra uno de los sentimientos más bellos que hay, la verdad es que es un arma de doble filo. El amor puede hacer que seas la persona más dichosa de todas, y a la vez, puede llegar a convertirte en el ser más miserable de la tierra.
He llegado a pensar que el fútbol es mucho más grande que al amor de pareja. Sí lo sé, estoy completamente loco. Es que no hay nada más gratificante, más pleno, que gritar esa palabra maravillosa que encierra tantas cosas en sólo tres letras, GOL.
Para aquellos que jamás han pisado un campo de fútbol, les es imposible comprender esta locura que envuelve mi ser de manera increíble e irremediable. No pueden criticar algo que no conocen. El dejar todo por una camiseta, el comprometerte con el que está a tu lado para sacar adelante un resultado, el darle la mano a tu rival luego de una falta, entrar a un campo siendo enemigo del más íntimo de tus amigos, para luego salir de ella y dejar resentimientos de lado.
Tampoco me comprenderá el que no ha estado sentado en una tribuna, el que nunca se agarró la cabeza con cada situación perdida, quien no ha puteado a un señor que posee un pito y a veces, sólo a veces, se hace dueño del espectáculo.
El amor señores no sólo se expresa en una relación de pareja, el amor va mucho más allá de lo tangible e insisto, si uno no ha sufrido, llorado y sentido la más grande de las alegrías viendo fútbol, pues simplemente no conoce el verdadero significado de la palabra amor.
